Hoy, en el día de la Mujer, escribí esto pensando en Isa; ojalá que ella sonría con estas palabras, esté dónde esté y yo, de esta manera humilde y sencilla, homenajear a todas las mujeres que he conocido en mi vida, en cualquiera de los roles que hayan tenido, desde comprometidos amores hasta el de dulces enemigas.
¿Qué es una mujer?
Lo primero que hay que decir es que una mujer es, antes que nada y por sobre todo, una persona igual a lo que somos los hombres y, lo segundo, decir que una mujer no es un hombre y que, tampoco ellas, en su gran mayoría, luchan por serlo, porque les sobra humanidad con ser con lo que son,
Luego de aclarado esto, se puede declarar que ella, cualquiera, es,
una canción que nunca uno se cansa de cantar y un latido de corazón completo, que siempre está dispuesto a darle fuerzas y sangre a quien tiene debilidad,
un sentimiento largo que tiene identidad propia en cualquier emoción y, además es, un recorrido de camino que se hace corto entre la belleza y lo que hay más profundo y más allá,
un calendario abierto a los días intensos en los que no importa el clima ni la hora o a que sea el primer o último mes del número del año que se quiera, porque ella está en todas así como todas están en ella,
una presencia en la que el nombre que tenga y por más feo que parezca, siempre embellece a la vida, sonando como suena el momento inmenso en que contiene su orgasmo primero para retener y saborear al mundo dentro de su cuerpo,
una niña que tiene y resguarda la primera mirada, curiosa y traviesa, aunque tenga tantos años como una anciana y una sabia que uno, el hombre, sabe que lo comprende todo aunque no lo sepa o no lo haya entendido todo perfectamente,
una madre aunque no tenga hijos de carne y hueso porque, probablemente, ya los haya engendrado en cualquier momento y en cualquier sitio, en cualquier lugar público o en cualquier deseo, en cualquier lágrima huidiza que se coló en una novela o en una historia,
un poder que, al tener consciencia de lo que es puede darse el lujo de comportarse como conciencia de lo que son los otros y que, al residir en clara mismidad, puede entregarse al amor aunque sepa que éste le va a fallar… todo, porque en el fondo, lo hace para intentar probar que el amor lo puede todo y que, la respuesta final la dirá tan sólo el tiempo,